Cómo protegerse en el momento de la despedida

Por diferentes razones, en lo que es la relación entre empresa y empleado, las cosas pueden cambiar en cada momento. Y cuando una relación termina, en el trabajo, como en la vida privada, lo más complicado es dejarse de manera correcta y civil, tratando de evitar de ensuciar el nombre de la persona o de la sociedad con la que hemos compartido tiempo y vida durante mucho tiempo.

Esta fase, en el mundo del trabajo, se conoce cómo final del ciclo de engagement de la persona con la organización. La suavidad y el cuidado que caracterizan esta circunstancia deben ser aún mayores que las que se tienen en el momento de la incorporación inicial.

El rencor, el resentimiento, la tensión y la ira, aunque sean fenómenos fisiológicos e inevitables en algunos casos, porque debidos claramente a las contingencias nacidas durante la relación, podrían transformarse en actos de venganza y arrebatos personales y acabar causando graves daños tanto desde el punto de vista del individuo en cuestión, como del de la empresa, independientemente de la gravedad real del asunto.

De modo que es preciso concertar y preparar con atención un coloquio de despedida, con el fin de evitar los riesgos económicos que podrían derivar de eventuales problemas jurídicos. Así como los daños a la imagen personal, para lo que se refiere al trabajador (marca personal), o la imagen de la empresa, que comprende la del lugar de trabajo (employer brand), de la marca (corporativa) y de sus productos.
Hay que explicar siempre y muy claramente todas las razones que han llevado a la decisión de separarse. Facilitar motivaciones crípticas, o falsas, durante el coloquio de despedida genera exclusivamente resentimiento y negatividad. La sinceridad, aunque desagradable, es necesaria para evitar problemas en el futuro.

En otras palabras, una buena gestión de la fase de salida, representa también una buena herramienta de marketing personal. El propósito es el de proteger la reputación profesional por parte del individuo y la de sus propias marcas por parte de la compañía. La empresa, durante la relación de trabajo, tiene también el objetivo y la necesidad de comprender y satisfacer lo más posible las necesidades de sus  colaboradores, para no comprometer la imagen del lugar de trabajo.

Los empleados que hacen parte de la empresa son los primeros embajadores y portavoces de la misma y desempeñan un papel clave en la atracción de nuevas personas. Su descontento y su malestar, cualquiera sean las razones, se convierten en un búmeran que casi inevitablemente se traducirá en un daño de reputación para la sociedad.
Abandonar a un proyecto significa que se ha dejado de creer en la empresa, en su visión y en su misión y es justo cambiar, pero hay que hacerlo con todas las precauciones necesarias.

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