Los tiempos en que Internet era una isla feliz, poblada por curiosos y simpáticos sociópatas ya se ha quedado muy atrás. Internet es la realidad y, como tal, lleva dentro todo el bien y el mal del mundo offline. La reputación digital, por lo tanto, sufre, más o menos, de la misma tensión a la que puede ser sometida la reputación ‘analógica’. Con también las mismas graves consecuencias en caso de problemas. Una crisis...



